
jueves, 21 de junio de 2007
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miércoles, 6 de junio de 2007
Modo Educativo
jueves, 24 de mayo de 2007
Freud Y Jung

- La teoria del complejo de "Edipo" es propuesta por Freund. El fundador del "Psicoanalisis"
Plantea que: Amor patológico del hijo por la madre. Según Freud, todo niño subconscientemente desea a su madre y odia a su padre. "El pequeño se da cuenta - escribe el psicoanalista - de que el padre le cierra el camino conducente hacia la madre; su identificación con el padre toma un matiz de hostilidad, debido a este mismo hecho, y acaba por confundirse con el deseo de sustituir al padre junto a la madre".
Esta situación surge entre el tercer y quinto año de la vida, y se resuelve en el sexto. Muchos no logran superar este conflicto psicoemotivo y canalizarlo en un amor normal. La no superación significa una grave perturbación evolutiva o una neurosis. El de Edipo fue el primer complejo descubierto y descrito por Freud. El nombre proviene de la mitología griega y la historia fue recreada por Sófocles en una tragedia.
- La teoria del complejo de "Electra" es propuesta por Jung. Figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de Psicología analítica (también llamada Psicología de los Complejos).
Para designar la contrapartida del Complejo de Edipo.
Fijación afectiva de la niña en la figura del padre. Según la leyenda griega, Electra, hija de Agamenón y Clitemnestra, vengó a su padre quien fuera asesinado por Egisto, amante de Clitemnestra.
Azuzó a su hermano Orestes para que diera muerte a su madre y a Egisto, asesinos del padre de ambos.
Las niñas y el "Complejo de Electra"

PARA LA NIÑA:
Igual que los niños varones pasan una fase en la que se enamoran de mamá, las niñas viven una época en la que están locas por papá. En ellas, a esta fase los psicólogos la denominan "Complejo de Electra"
MANIFESTACION Y CARACTERISTICAS DEL ELECTRA
Para la niña, el proceso es un poco más complicado que en el caso de los varones. También ella dirige sus primeros sentimientos de amor hacia la madre, pero al hacerse mayor debe transferirlos al padre, una persona del sexo opuesto. En este proceso le ayuda el hecho de que su creciente trato con otras personas -por ejemplo en el jardín de infantes- le hace sentirse un ser distinto a la madre: una pequeña mujercita enamorada que hace todo lo posible para atraer la atención de su objeto de amor.
A todos los papás se les cae la baba al ver a su pequeña hija tan coqueta y femenina. Y también las madres suelen mostrarse contentas, pensando que la niña se está esforzando en parecerse a ella. Por lo general, ninguno de los dos padres se da cuenta de que en realidad está tratando de mostrar al padre que ella, la hija, sería una esposa muchísimo mejor que la madre. Esta especie de inocencia de los padres es explicable, ya que el romance de la niña con el padre suele ser menos visible que el del niño con la madre, primordialmente, porque el objeto de amor del pequeño varón está mucho más al alcance que el de la niña.
En nuestra sociedad actual, la mayoría de las madres pasan más tiempo en casa que los padres, de manera que la niña tiene que vivir sus sentimientos románticos hacia el padre más en la fantasía que en la realidad. La rivalidad con la madre hace que la pequeña se sienta mal. Mamá es la que la cuida y se ocupa de ella. ¡Qué horrible que a pesar de ello desee tantas veces que se marche, que se vaya muy lejos, para dejarla a solas con su amado papá! Se imagina que la madre conoce estos sentimientos ocultos y la va a castigar por ellos.
Estos temores se expresan a menudo en pesadillas en las que la niña se ve perseguida por brujas. En una familia normal, la niña aprende con el tiempo que papá pertenece a mamá y ella no puede tenerlo. Poco a poco renuncia a sus sentimientos románticos hacia el padre y los dirige a otra -aún nebulosa- figura masculina: el hombre con quien se casará algún día. Al mismo tiempo comienza a identificarse con la madre, que le da el ejemplo de la mujer que ella será cuando sea mayor.
CÓMO TRATAR A UNA NIÑA EN PLENA CRISIS
Los padres ayudan a su hija en este proceso tomando sus sentimientos en serio, sin burlas ni reprimendas, pero dejando claro que los que forman una pareja son ellos y que el amor entre padres e hijos, ciertamente muy grande, es otra cosa.
jueves, 17 de mayo de 2007
Los niños y el "COMPLEJO DE EDIPO"
Entre los tres y seis años, los pequeños varones atraviesan una fase de romántico enamoramiento de la madre. Y empiezan a ver a su padre como un rival. Habrá vencido con éxito esta fase cuando la rivalidad se convierta en identificación: el pequeño ya no compite sino que se alía con su padre.Manifestacion y caracteristicas del "Edipo"
- Siente una auténtica pasión por la madre en donde le recuerda acada rato lo lindo, buena e inteligente que es.
- Observan embelesados durante horas.
- No hay peor castigo para él que tener que separarse de ella y se pone furioso cuando presencia algún arrumaco entre sus padres.
- Algunos niños simplemente se muestran un poco ariscos con el padre, prefiriendo que la madre les bañe o les lea el "cuento de las buenas noches".
- Otros revelan sus celos a través de alguna frase que los padres luego cuentan como un gracia, sin darse cuenta del significado que tiene en realidad.
¿Qué mosca le ha picado al niño? ¿Por qué se ha "enamorado" tanto de repente? Es lo que los psicólogos llaman "Complejo de Edipo", una fase por la que pasan todos los chicos de forma más o menos acusada.
El niño de tres años ya ha comprendido que existen diferencias entre los sexos, y nota que sus padres están unidos por lazos afectivos. También se da cuenta de que la relación entre su padre y su madre es distinta a la que él tiene con ellos. Esto es lo que hace que surjan celos y que el amor hacia su madre, hasta entonces muy infantil y caracterizado por la dependencia, adquiera ahora esos matices de apasionamiento y romanticismo.
El romance materno constituye una parte fundamental en el desarrollo del niño; su madre es la primera mujer de su vida y el padre su primer rival. Este primer enamoramiento marcará en gran medida su futura relación con el otro sexo. Tampoco la rivalidad con el padre debe tomarse a la ligera. Se trata de sentimientos terriblemente contradictorios que le crean más de una dificultad: por un lado, sigue queriendo y necesitando a su padre y, por otro, está celoso de él y le odia como rival. Y lo peor del caso, es que con frecuencia el pequeño piensa que su padre lo ve a él también como rival, y que su ira puede descender en forma de terribles castigos.
Esta conclusión emocional suele traducirse en pesadillas. Los niños entre tres y cinco años sueñan muchas veces con monstruos y bestias salvajes -que representan al padre- que se abalanzan sobre ellos y quieren destruirlos. Si la situación familiar es normal y los padres se toman en serio estas contradicciones emocionales, el pequeño poco a poco se dará cuenta de que sus fantasías de suplantar al padre nunca llegarán a convertirse en realidad.
CÓMO TRATAR A UN NIÑO EN PLENA CRISIS:
